La NASA retira una foto tras admitir que el horizonte «salió curvado por culpa del objetivo»
La agencia dice que la corrección es rutinaria. No ha dicho cómo se ve el horizonte sin corregir.
Tras once semanas navegando en línea recta, Tobías Rentería asegura haber llegado a «una pared de hielo con una barandilla puesta». La agencia responsable no se ha pronunciado sobre la barandilla.
Tobías Rentería zarpó del puerto de Vigo el 12 de mayo con una brújula que se niega a describir, cuatro meses de conservas y una única orden para su tripulación: no girar.
Once semanas después, el Rasa chocó con algo. La entrada 87 del cuaderno de bitácora lo resume en cuatro palabras: «Hielo. Muy alto. Barandilla».
La tripulación navegó dos días junto a la barrera sin encontrarle final. Rentería calculó su altura a ojo en «una catedral y pico», unidad que defiende por más honrada que el metro: todo el mundo ha estado al lado de una catedral y nadie ha estado al lado de un metro.
La barandilla recorre la parte de arriba. Es continua, está pintada y —según Rentería— da gusto mirarla.
Nadie pone una barandilla donde no hay nada de lo que caerse
— Tobías Rentería, patrón del Rasa
Se preguntó tres veces a la Secretaría del Tratado Antártico si mantiene una barandilla a 78 grados sur. Respondió dos, las dos veces hablando de pingüinos.
Rentería volverá en septiembre con una escalera más larga y un abogado.
La agencia dice que la corrección es rutinaria. No ha dicho cómo se ve el horizonte sin corregir.
Once mil horas de vuelo y ni una sola corrección para seguir la curvatura. «A mí eso no me lo enseñaron», dice.
Pide al juzgado que retire la palabra «orbital» del menú y que el aparato deje de decir «recalculando».